Publicado: 3 de Mayo de 2018

Todos sabemos que la armonía trae tranquilidad a nuestra rutina. Concretamente, el Feng Shui es una corriente de pensamiento originaria de China que se basa en el arte de cambiar tu vida mediante las vibraciones positivas que desprende tu hogar. Es decir, el Feng Shui busca encontrar la paz interior y la felicidad a través de nuestro entorno en el que el orden, la decoración, la luminosidad o la disposición de los muebles pueden hacernos personas más alegres en nuestro día a día. 

Si después de esto que te estamos contando todo te sigue sonando un poco a cuento chino, a continuación te dejamos las claves principales para que puedas aplicar esta filosofía y ser un poco más feliz:

  • Todo ordenado. Se trata de desechar aquello que no necesitas tomando como punto de inicio la limpieza para que la energía fluya sin ningún obstáculo posible.

  • El hall es tu carta de presentación. El recibidor no debe ser un espacio de paso o donde acumular llaves, bolsas de supermercado o abrigos. Al contrario, debe ser algo parecido a la entrada a un templo, que dé la impresión de espacioso y, además, es muy importante que tenga bastante iluminación. Para ello, emplearemos tonalidades como el amarillo o el blanco, los cuales acompañaremos de lámparas de techo o sobremesa. También debemos tener en cuenta accesorios que desprendan colorido como flores, estampados, velas o, incluso, fotos de nuestros recuerdos más entrañables.

  • Que la luz lo inunde todo. Los rayos de sol y la luz natural influyen más de lo que creemos en nuestro estado de ánimo. Por ello, debemos sacarle el máximo partido hasta en el rincón más escondido. Si has escogido una casa poco luminosa, opta por tonos como el blanco para paredes y mobiliario que ayudarán a captar mejor la poca claridad que entre.

  • Verde everywhere. No existe nada que aporte más vida a un lugar que las flores y las plantas. No solo son una fuente de oxigenación ambiental, sino que son las representación natural en el hogar.

  • Materiales en consonancia. Los antiguos monjes chinos creían que en toda vivienda debían emplearse cinco elementos: fuego, madera, metal, agua y tierra. Para lograr el equilibrio entre ellos una opción es utilizar madera para el suelo, muebles y combinar los electrodomésticos, sillas y otros complementos decorativos en metales como el acero inoxidable. Asimismo, se debe respetar la gama de colores en sintonía con estos mismos elementos (tonos tierra, cálidos, azules...) para alcanzar una felicidad plena.